Los test vocacionales que circulan por internet rara vez deciden nada. Te devuelven tres o cuatro carreras que ya sospechabas y te dejan igual de indeciso. No porque estén mal hechos, sino porque la pregunta que responden no es la que tienes.
Lo que sí funciona es hacerse las preguntas correctas y, sobre todo, saber que esta decisión tiene una fecha límite antes de lo que crees.
Las preguntas que sí ayudan
Olvida «qué quiero ser». Es demasiado grande y no se responde a los diecisiete años. Prueba con estas, que son concretas y se pueden contestar:
- ¿Qué asignatura estudias sin que te cueste empezar? No la que más te gusta, sino aquella en la que te sientas y te pones sin pelearte contigo mismo. Eso dice más que cualquier test.
- ¿Prefieres problemas con una respuesta correcta o con varias defendibles? Esta separa muy bien las ramas científicas de las sociales y humanísticas.
- ¿Te imaginas trabajando con personas, con datos, con objetos o con ideas? Es una simplificación, pero descarta mucho ruido.
- ¿Qué parte de un trabajo en grupo acabas haciendo tú? Lo que asumes sin que te lo pidan suele ser lo que se te da bien.
- ¿Qué buscas leer cuando nadie te obliga? Ahí está tu curiosidad real, no la declarada.
Responde por escrito. Pensarlas no es lo mismo que contestarlas: al escribir se ven las contradicciones.
Las cinco ramas y qué perfil encaja
Los grados universitarios se agrupan en cinco ramas de conocimiento. Saber en cuál te mueves reduce el problema de cientos de opciones a unas pocas.
| Rama | Encaja si… |
|---|---|
| Ciencias Sociales y Jurídicas | Te interesa cómo funcionan las sociedades, las organizaciones o las normas, y te defiendes argumentando |
| Artes y Humanidades | Te mueve la interpretación, el lenguaje o la creación, y toleras bien las preguntas sin respuesta única |
| Ciencias | Disfrutas entendiendo por qué pasan las cosas y te sientes cómodo con el método y la abstracción |
| Ciencias de la Salud | Combinas interés científico con trato directo con personas y tolerancia a la responsabilidad |
| Ingeniería y Arquitectura | Te gusta resolver problemas construyendo algo, y te resulta natural pensar en sistemas |
Por qué esto no puede esperar a junio
Aquí está la parte práctica que casi nadie te cuenta a tiempo.
Tu nota de admisión llega hasta 14 puntos: hasta 10 de la nota de acceso y hasta 4 más de la fase específica. Esos 4 puntos salen de las materias de las que te examines, y cada materia pondera 0,1 o 0,2 según la carrera y la universidad.
Dicho de otro modo: para saber de qué materias te conviene examinarte, necesitas saber qué carrera quieres. Si lo decides en junio, ya has elegido las asignaturas sin la información que importaba.
No hace falta tener la carrera cerrada, pero sí la rama y dos o tres opciones concretas. Con eso ya puedes mirar las ponderaciones y elegir bien.
Cómo mirar las ponderaciones
Las publica cada universidad pública al inicio del curso en el que se celebra la prueba. Coge tus dos o tres carreras candidatas, mira qué materias ponderan 0,2 en cada una y busca la coincidencia. Si una misma materia pondera alto en todas tus opciones, esa es la que hay que preparar sí o sí.
Elegir universidad, no solo carrera
Dos grados con el mismo nombre en dos universidades distintas pueden parecerse poco. Antes de ordenar tus preferencias, mira:
- El plan de estudios real, asignatura por asignatura. Es público y es lo que más información da.
- Las prácticas: si son obligatorias, cuántas horas y con qué tipo de empresas.
- El idioma de la docencia. En Cataluña, algunos estudios se imparten total o parcialmente en catalán.
- Dónde está. Una hora de transporte cada día son cinco horas a la semana durante cuatro años.
Si te equivocas
Conviene decirlo porque quita presión: esta decisión no es irreversible.
Se puede cambiar de grado, y lo hace mucha gente. Si has cursado créditos, existe el traslado de expediente y parte de lo aprobado puede reconocerse. Y tu nota de acceso a la universidad tiene validez indefinida, así que no la pierdes por cambiar de idea.
Lo que sí cuesta recuperar son las calificaciones de las materias de admisión, que valen el curso siguiente a la prueba y los dos cursos posteriores. Esa es la única parte con fecha de caducidad.
Si quieres darle una vuelta con alguien que conozca las ponderaciones y las notas de corte, lo vemos en los cursos de preparación de la Selectividad.
Preguntas frecuentes
¿Sirven los test vocacionales?
Como punto de partida para descartar, sí. Como respuesta, no: te devuelven opciones que ya intuías y no tienen en cuenta ni las ponderaciones ni las notas de corte.
¿Cuándo tengo que decidir qué carrera quiero?
Antes de elegir las materias de la fase específica, porque las ponderaciones dependen de la carrera. No hace falta cerrarla, pero sí tener dos o tres opciones concretas.
¿Qué pasa si elijo mal las materias de la fase específica?
Que dejas puntos sin coger. Una materia que pondera 0,1 te da la mitad que una que pondera 0,2, con el mismo esfuerzo y el mismo examen.
¿Puedo cambiar de carrera si me equivoco?
Sí. Existe el traslado de expediente y parte de lo cursado puede reconocerse. Tu nota de acceso no caduca.
¿Cómo sé si una carrera es para mí antes de empezarla?
Mira el plan de estudios asignatura por asignatura. Es público y describe mejor la carrera que cualquier folleto.
¿Y si no llego a la nota de corte de la que quiero?
Puedes subir nota en una convocatoria posterior conservando siempre la calificación más favorable, o entrar por una opción cercana y plantearte después un traslado.


